monteadita


Luis Miguel
Yo era una persona que venía de una familia clase media donde aparentemente ninguno de los hermanos tenia problemas.

Yo empecé mi vida a trabajar muy temprano, ya a los 18 tenia dos trabajos, yo ganaba buen dinero, todo el que me veía decía: Que bien mira ese joven con dos empleo que trabajador. Así a muy corta edad empecé a comprar cosas y gastar más de lo que ganaba. Un día amigos del sector empezamos a jugar dominó con dinero, era muy poco, casi simbólico pues decíamos que si no hay interés por el medio no era entretenido. Así fui llegando a jugar cada día más. Me interesé por la pelota, por los rayaditos, por las barajas caseras y empecé a subir cada día más dinero al juego.

Un día con unos amigos nos fuimos a una disco a pasar un rato, pasada de las 2pm se nos acabó el dinero y decidimos irnos. Un compañero dijo: “Vamos a un casino a beber pues con poco dinero es posible”, recuerdo que le dije que no, que solo tenia 100 pesos; Ellos me dijeron que con eso yo bebía varias veces. Nunca había ido a un casino, cuando entramos me senté en la ruleta sin saber tire la moneda de 100 pesos en un número y ese salió. Me había sacado 35 veces lo apostado, al final ya tenia 21500 Pesos y un señor que estaba ahí me dijo: “Eso es suerte de principiante no vuelvas mas”, pero no fue así pues al otro día estaba ahí. Empecé mi vida a jugar todo; lo de alquiler de mi casa y hasta el dinero de un pequeño negocio que tenia pues ya me habían botado de los trabajos por estafar al dueño para jugar. Ya estaba que jugaba hasta 80 mil pesos diarios con dinero de prestamista, pues además de adicto era muy manipulador y mitómano, creo que llegue a creerme mis mentiras. Al final empecé a dar cheques sin fondo pues no tenía recursos, todo lo había jugado, sabemos que en nuestro país eso esta penado sin fianza, así que caí preso.

Un día en la cárcel mi familia logro sacarme para internarme en un centro de rehabilitación cristiano, donde conocí al salvador de mi vida, al restaurador de mi alma, a Jesucristo. Durante el programa pude rehacer mi vida gracias Al Señor que usó como herramienta este centro de rehabilitación.

Doy testimonio de que el único que te puede ayudar a superar las adicciones es Dios.

Consulté muchos psicólogos y nada, estuve en grupos y nada, hasta que me acerque a Él. Hoy trabajo para rehabilitar personas pues Dios me ha llamado a esto. Tengo dos hijos, estoy felizmente casado y libre desde hace 5 años de ese infierno, Las adicciones.

 

diseņado por: Comunimas.com